Hasta pasadas navidades, nada por aquí. Y ya sé que por estos días suelo subir un wallpaper navideño que me da por hacer. Este año no me ha apetecido en absoluto hacerlo, se siente :/.
Feliz entrada de año nuevo para tod@s.
Que suene la música!
Hoy: Poets of the Fall - Everything Fades
*Ains*
viernes, diciembre 28, 2012
martes, diciembre 04, 2012
Y las otras dos
Hoy al fin me sacaron las otras dos muelas del juicio, tras pasar el jueves a quitarme los puntos me dieron hora para esta mañana y allí que fui, para quitármelas ya de encima y tenerlas en una cajita con las otras dos en vez de en la boca dando la lata.
Afortunadamente para mi, pasé los diez días estupendamente, porque ni siquiera se me hinchó la cara. Mi madre esperaba que al día siguiente de quitarme las dos primeras tuviera la mejilla hinchada, no hubiera dormido y me estuviera doblando de dolor; sorprendentemente nada, zilch, zero... tal cual como si no me hubieran hecho nada, las amistades familiares fliparon cuando les decían 'se sacó ayer las muelas, por eso no quiere hablar hoy, pero es por no tirar de los puntos de la boca que otra cosa', me miraban, hasta me pidieron ver las que guardé en la cajita tras limpiarlas y me han llegado a preguntar si en serio yo tengo esos dientes de cocodrilo en la boca. Que sí, leñe, que sí que los tengo. Ya le explicaré a mi profesor de Protesis Dental otra vez eso de 'las mujeres tienen los dientes pequeñitos, delgados y finos'... pues usted me explicará entonces qué es lo que soy yo si tengo semejante tamaño dental, oiga. Aún hoy día, que le soltara esa coña en clase, le hace gracia y me la hace a mi.
Eso sí, creo que el dentista esta vez se confió, porque la otra vez entré temblando nerviosa y salí tranquilísima. Hoy entré tranquilísima y salí con temblores escala 8 de Richter...
¿Qué pasó? que me da que se confió, repito, y en vez de hacer lo de la última vez, que fue sobreestirarme la boca para inyectarme, esta vez no le dio por ahí y me aplicó aguja directamente, ¡encima moviéndola teniéndola clavada! Caballero; estaba usted logrando que empezara a quitárseme la fobia por las agujas y ahora me la ha dejado tal cual estaba antes... paró cuando vio que se me caían las lágrimas, porque no me atrevía a moverme por si me dolía más. Empezaron los temblores y yo con miedo de que por ellos me volviera a inyectar mal o dificultara la extracción; por suerte no y tras dejarme un momento a ver si la anestesia me hacía efecto, esta vez me inyectó con más cuidado, aunque hubo que doblarme la dosis porque tardó más en dormírseme media boca, por los nervios probablemente. Cuando salí, mi padre se sorprendió de verme tan temblorosa y con cara de 'dénme mi joía receta de antibiótico, gracias'.
Lo bueno es que la extracción fue mucho más rápida que el otro día y más limpia incluso, no hubo que abrirme nada esta vez así que no tengo puntos en la boca tampoco, hasta me dieron una bolsa clínica de hielo, supongo que para compensarme el dolor de antes, cosa que agradecí. Tampoco me cisqué en su familia o en su habilidad, le dije bien claro que no clamaría Vendetta ni mucho menos, que estaba haciendo su trabajo y que intenté no quejarme porque también me obligué un poco a soportarlo, con tal de que me quitaran esas muelas que ya no tenían sitio más que para fastidiarme. Eso sí; le avisé que a la que volviera a notar dolor la emprendería a patadas... Conociéndome, lo hubiera hecho.
Todo ha pasado, y aunque me trataron a las once de la mañana, a estas alturas, que son las tres de la tarde todavía tengo la mitad de la boca dormida, supongo que por la doble dosis. Pero bien, tranquila. Sin ganas de hablar que ando y casi sin poder abrir la boca porque me es incómodo, pero por la pinta, con suerte volveré a pasar la recuperación como si nada.
Desde que limpie las otras dos muelas y encuentre la cámara de una vez, prometo foto de los susodichos objetos.
Gracias otra vez por todo el apoyo que me habéis dado estos días, gente.
Besitooos.
Afortunadamente para mi, pasé los diez días estupendamente, porque ni siquiera se me hinchó la cara. Mi madre esperaba que al día siguiente de quitarme las dos primeras tuviera la mejilla hinchada, no hubiera dormido y me estuviera doblando de dolor; sorprendentemente nada, zilch, zero... tal cual como si no me hubieran hecho nada, las amistades familiares fliparon cuando les decían 'se sacó ayer las muelas, por eso no quiere hablar hoy, pero es por no tirar de los puntos de la boca que otra cosa', me miraban, hasta me pidieron ver las que guardé en la cajita tras limpiarlas y me han llegado a preguntar si en serio yo tengo esos dientes de cocodrilo en la boca. Que sí, leñe, que sí que los tengo. Ya le explicaré a mi profesor de Protesis Dental otra vez eso de 'las mujeres tienen los dientes pequeñitos, delgados y finos'... pues usted me explicará entonces qué es lo que soy yo si tengo semejante tamaño dental, oiga. Aún hoy día, que le soltara esa coña en clase, le hace gracia y me la hace a mi.
Eso sí, creo que el dentista esta vez se confió, porque la otra vez entré temblando nerviosa y salí tranquilísima. Hoy entré tranquilísima y salí con temblores escala 8 de Richter...
¿Qué pasó? que me da que se confió, repito, y en vez de hacer lo de la última vez, que fue sobreestirarme la boca para inyectarme, esta vez no le dio por ahí y me aplicó aguja directamente, ¡encima moviéndola teniéndola clavada! Caballero; estaba usted logrando que empezara a quitárseme la fobia por las agujas y ahora me la ha dejado tal cual estaba antes... paró cuando vio que se me caían las lágrimas, porque no me atrevía a moverme por si me dolía más. Empezaron los temblores y yo con miedo de que por ellos me volviera a inyectar mal o dificultara la extracción; por suerte no y tras dejarme un momento a ver si la anestesia me hacía efecto, esta vez me inyectó con más cuidado, aunque hubo que doblarme la dosis porque tardó más en dormírseme media boca, por los nervios probablemente. Cuando salí, mi padre se sorprendió de verme tan temblorosa y con cara de 'dénme mi joía receta de antibiótico, gracias'.
Lo bueno es que la extracción fue mucho más rápida que el otro día y más limpia incluso, no hubo que abrirme nada esta vez así que no tengo puntos en la boca tampoco, hasta me dieron una bolsa clínica de hielo, supongo que para compensarme el dolor de antes, cosa que agradecí. Tampoco me cisqué en su familia o en su habilidad, le dije bien claro que no clamaría Vendetta ni mucho menos, que estaba haciendo su trabajo y que intenté no quejarme porque también me obligué un poco a soportarlo, con tal de que me quitaran esas muelas que ya no tenían sitio más que para fastidiarme. Eso sí; le avisé que a la que volviera a notar dolor la emprendería a patadas... Conociéndome, lo hubiera hecho.
Todo ha pasado, y aunque me trataron a las once de la mañana, a estas alturas, que son las tres de la tarde todavía tengo la mitad de la boca dormida, supongo que por la doble dosis. Pero bien, tranquila. Sin ganas de hablar que ando y casi sin poder abrir la boca porque me es incómodo, pero por la pinta, con suerte volveré a pasar la recuperación como si nada.
La ligereza que se siente cuando no están ahí empujando... impagable.
Desde que limpie las otras dos muelas y encuentre la cámara de una vez, prometo foto de los susodichos objetos.
Gracias otra vez por todo el apoyo que me habéis dado estos días, gente.
Besitooos.
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Etoy mala...,
Fotooos hay fotooos,
Que cagarro
martes, noviembre 20, 2012
Y allá van dos
(No incluyo fotos porque no encuentro la cámara, pero todo se andará)
Vale, ya pasé por el dentista y ¡me ha quitado las dos de la derecha!
Confieso que entré temblequeante cual gelatina y con la risilla nerviosa, pero al final todo salió bien. Eso sí, hubo que pincharme cinco o más veces -perdí la cuenta, qué quieren- anestesia, porque no se me terminaba de dormir; llegué incluso a comprobar si se me dormía la mitad de la boca a o no por mi misma, pinchándome el interior de la misma con una uña; toodo el rato sin dejar de hablar ni de reírme. Es que me pasa como Spiderman: me pongo nerviosa y suelto patujadas cuanto más lo estoy. Al final cuando lo único que notaba era la presión, pero nada de dolor, el dentista y sus dos ayudantes comenzaron.
En todo el proceso no se me ocurrió cerrar los ojos, y sorprendentemente para todos, incluida yo misma, lo tranquila que estuve; y eso que noté cómo los movian para sacármelos, oyendo crujiditos y notándolos, pero estaba de lo más tranquila, extrañada pero tranquila. El de arriba no dio problemas, el de abajo, como estaba semienterrado, tuvieron que abrirme un poquitito -si a alguien le está dando asco el relato, sírvase asomarse a la ventana para potar. Vigile que no pase ningún transeúnte por debajo, gracias. Ni ningún perro o gato ya que estamos, pobrecillos.- pero nada, todo bien. Incluso sin darse cuenta lo pasaron por delante mio y lo vi medio ensangrentado y lo tranquila que estaba, qué cosa más rara. Costó un poco porque la raíz hacía un poquito de gancho, tal como comprobé en la radiografía; por eso pedí que me sacara primero esos dos, es que teniendo en cuenta ese detalle y que ese diente de abajo estaba más enterrado que el otro, sabía que me daría más problemas para sacarmelo así que mejor ir a lo dificil para empezar.
Al final, se tardó más en esperar que la anestesia me hiciera efecto y ponerme más, y en darme los puntos, que en sacármelas en sí...
Eso sí, casi los tiran a la basura, hasta que los reclamé para quedármelos como recuerdo, por supuesto. Un par de puntos que me han dado para el cortecito que me dieron, receta de antibioticos y antilinflamatorio... y a dieta de natillas y polos de hielo; para una adicta al helado como yo eso fue un notición.
Fue salir, mi padre preguntarme... y descojonarse vivo cuando empecé a hablar. Con media boca y media lengua dormida no es que hable según la real academia de la lengua española precisamente.
Vamos, si escribiera tal cual he estado hablando el post habría sido una cosa así:
"Va'e, ya paché po el dentitta y mi quitao la'h do'h de la dechecha!"
Ahora se me ha pasado el efecto de la anestesia y jueeeeer, he pasado más rato sosteniendo una bolsa de hielo en mi mejilla que otra cosa. Que doló la hostia, pero sabiendo que se me va a pasar y estando a base de ibuprofeno, con suerte pasaré el día tan atontada que ni me enteraré. Eso sí, me encuentro fatal, pero estoy bien.
En fin:
Vale, ya pasé por el dentista y ¡me ha quitado las dos de la derecha!
Confieso que entré temblequeante cual gelatina y con la risilla nerviosa, pero al final todo salió bien. Eso sí, hubo que pincharme cinco o más veces -perdí la cuenta, qué quieren- anestesia, porque no se me terminaba de dormir; llegué incluso a comprobar si se me dormía la mitad de la boca a o no por mi misma, pinchándome el interior de la misma con una uña; toodo el rato sin dejar de hablar ni de reírme. Es que me pasa como Spiderman: me pongo nerviosa y suelto patujadas cuanto más lo estoy. Al final cuando lo único que notaba era la presión, pero nada de dolor, el dentista y sus dos ayudantes comenzaron.
En todo el proceso no se me ocurrió cerrar los ojos, y sorprendentemente para todos, incluida yo misma, lo tranquila que estuve; y eso que noté cómo los movian para sacármelos, oyendo crujiditos y notándolos, pero estaba de lo más tranquila, extrañada pero tranquila. El de arriba no dio problemas, el de abajo, como estaba semienterrado, tuvieron que abrirme un poquitito -si a alguien le está dando asco el relato, sírvase asomarse a la ventana para potar. Vigile que no pase ningún transeúnte por debajo, gracias. Ni ningún perro o gato ya que estamos, pobrecillos.- pero nada, todo bien. Incluso sin darse cuenta lo pasaron por delante mio y lo vi medio ensangrentado y lo tranquila que estaba, qué cosa más rara. Costó un poco porque la raíz hacía un poquito de gancho, tal como comprobé en la radiografía; por eso pedí que me sacara primero esos dos, es que teniendo en cuenta ese detalle y que ese diente de abajo estaba más enterrado que el otro, sabía que me daría más problemas para sacarmelo así que mejor ir a lo dificil para empezar.
Al final, se tardó más en esperar que la anestesia me hiciera efecto y ponerme más, y en darme los puntos, que en sacármelas en sí...
Eso sí, casi los tiran a la basura, hasta que los reclamé para quedármelos como recuerdo, por supuesto. Un par de puntos que me han dado para el cortecito que me dieron, receta de antibioticos y antilinflamatorio... y a dieta de natillas y polos de hielo; para una adicta al helado como yo eso fue un notición.
Fue salir, mi padre preguntarme... y descojonarse vivo cuando empecé a hablar. Con media boca y media lengua dormida no es que hable según la real academia de la lengua española precisamente.
Vamos, si escribiera tal cual he estado hablando el post habría sido una cosa así:
"Va'e, ya paché po el dentitta y mi quitao la'h do'h de la dechecha!"
Ahora se me ha pasado el efecto de la anestesia y jueeeeer, he pasado más rato sosteniendo una bolsa de hielo en mi mejilla que otra cosa. Que doló la hostia, pero sabiendo que se me va a pasar y estando a base de ibuprofeno, con suerte pasaré el día tan atontada que ni me enteraré. Eso sí, me encuentro fatal, pero estoy bien.
En fin:
¡Dos fuera!
Besitos y ya seguiremos en contacto, nenit@s.
lunes, noviembre 19, 2012
A ver qué tal
Señoras, señores, hoy quiero mostrarles algo.
Quiero mostrarles una imagen que nunca creí que vería de mi, hasta que la vi.
Me gustaría compartir con ustedes una imagen.
No, no hablo de una imagen cualquiera, no.
Hablo de una imagen... íntima.
Una que no pensé que me atrevería a mostrar.
Una imagen que incluso podría mirar con orgullo.
Se trata de una imagen mía.
Pero no una imagen corriente.
Sino una imagen que va más allá.
Una imagen que muestra algo muy íntimo de mi.
¡Es una imagen que enseña más allá de la ropa!
(Bueno, a ver si nos estábamos pensando cosas raras ya)
Es que esta mañana el dentista me ha recibido por fin para la evaluación previa a la cirugía y si todo va bien, mañana por fin me extraen dos muelas del juicio (que ya ando perdiendo gracias a ellas, jodó). Los otros dos cordales para otra ocasión; no me apetece que me duerman ambos lados de la cara por gusto, parecería Rocky Balboa; eso por no hablar de lo que me dolería a la que la anestesia se disipara, claro.
A ver qué tal... yo lo confieso desde ya, porque por mucho que te anestesien, que no te vayas a enterar y que mientras ojos que no ven, corazón que no siente... estoy ACOJONÁ, con todas las letras... llámenlo como quieran, pero por mucho que no note nada, me da muy mal rollo y mucha grima saber que me están abriendo una parte y sacándome algo, estando consciente. Jope, qué les costaría dejarme KO para la extracción...
En fin, ya les seguiré informando de como progreso y etc. Es probable que mañana se encuentren un post en el que me estaré ciscando en la madre de todos los males.
Besitos y recen credos, mantras o letras de Manowar o Enigma por mi... o recen a las Tortugas Ninja, o a Bob Esponja, como ustedes prefieran que yo no discrimino.
Si los nervios me dejan dormir esta noche, chapó.
Quiero mostrarles una imagen que nunca creí que vería de mi, hasta que la vi.
Me gustaría compartir con ustedes una imagen.
No, no hablo de una imagen cualquiera, no.
Hablo de una imagen... íntima.
Una que no pensé que me atrevería a mostrar.
Una imagen que incluso podría mirar con orgullo.
Se trata de una imagen mía.
Pero no una imagen corriente.
Sino una imagen que va más allá.
Una imagen que muestra algo muy íntimo de mi.
¡Es una imagen que enseña más allá de la ropa!
Y de la piel, si vamos a mirar
(Bueno, a ver si nos estábamos pensando cosas raras ya)
Es que esta mañana el dentista me ha recibido por fin para la evaluación previa a la cirugía y si todo va bien, mañana por fin me extraen dos muelas del juicio (que ya ando perdiendo gracias a ellas, jodó). Los otros dos cordales para otra ocasión; no me apetece que me duerman ambos lados de la cara por gusto, parecería Rocky Balboa; eso por no hablar de lo que me dolería a la que la anestesia se disipara, claro.
A ver qué tal... yo lo confieso desde ya, porque por mucho que te anestesien, que no te vayas a enterar y que mientras ojos que no ven, corazón que no siente... estoy ACOJONÁ, con todas las letras... llámenlo como quieran, pero por mucho que no note nada, me da muy mal rollo y mucha grima saber que me están abriendo una parte y sacándome algo, estando consciente. Jope, qué les costaría dejarme KO para la extracción...
En fin, ya les seguiré informando de como progreso y etc. Es probable que mañana se encuentren un post en el que me estaré ciscando en la madre de todos los males.
Besitos y recen credos, mantras o letras de Manowar o Enigma por mi... o recen a las Tortugas Ninja, o a Bob Esponja, como ustedes prefieran que yo no discrimino.
Si los nervios me dejan dormir esta noche, chapó.
miércoles, octubre 31, 2012
¡WIN!
El año pasado nos lanzaron huevos los huevones de chiquillos del barrio.
Juramos que este año ni de coña...
Y así ha sido:
Ha sido empezar a escuchar a los crios dar por culo y corretear por la calle y salir mi padre y yo a montar guardia. El estar él moviendo una vara de bambú con ese mismo arte que tendría un practicante de kendo, con toda la naturalidad del mundo mientras yo estaba de brazos cruzados, rollo gorila de discoteca, y sin dejar de hacer calentamiento de tobillos y rodillas por si tenía que salir detrás de alguno -que no fuera un tirón lo que me detuviera; si acaso que se me saliera el hueso, pero de tirones ná de ná-.
Funcionó.
Les oímos bajar corriendo la cuesta gritando 'HUEVOS, HUEVOS, HU...' nos han visto, se han detenido, se han callado y han caminado calle abajo más tranquilitos y suaves que un guante de seda.
Otro se atrevió a decir 'huevito...' al pasar cerca de nosotros; ha sido suficiente con caminarle detrás mirándole seriamente hasta que salió de nuestra calle/territorio y se ha largado tal cual. Si tiene 'huevos' de volver, esperemos que se lo haya pensando muy detenidamente el si vale o no la pena.
Los que ya hablaban de lanzarle huevos a la puerta del vecino de enfrente nos vieron en el último momento, allí de pie con los móviles con cámaras preparados y las articulaciones listas para salir disparados lo bastantemente rápido como para darle alcance al correcaminos para preguntarle la hora.
Al final no ha habido huevos, en ambos sentidos de la palabra; que ya os vale, so mamones.
Tras esta maravillosa victoria, ya puedo decir contenta que
FELIZ SAMHAIN
¡Os hemos ganado, criajos mamones! Este año no me habéis jodido mi versión de la festividad, ni nuestras ventanas, persianas o paredes.
Si el año siguiente queréis repetir... ya sabéis... aquí os esperamos, mwojojojojo.
Juramos que este año ni de coña...
Y así ha sido:
Ha sido empezar a escuchar a los crios dar por culo y corretear por la calle y salir mi padre y yo a montar guardia. El estar él moviendo una vara de bambú con ese mismo arte que tendría un practicante de kendo, con toda la naturalidad del mundo mientras yo estaba de brazos cruzados, rollo gorila de discoteca, y sin dejar de hacer calentamiento de tobillos y rodillas por si tenía que salir detrás de alguno -que no fuera un tirón lo que me detuviera; si acaso que se me saliera el hueso, pero de tirones ná de ná-.
Funcionó.
Les oímos bajar corriendo la cuesta gritando 'HUEVOS, HUEVOS, HU...' nos han visto, se han detenido, se han callado y han caminado calle abajo más tranquilitos y suaves que un guante de seda.
Otro se atrevió a decir 'huevito...' al pasar cerca de nosotros; ha sido suficiente con caminarle detrás mirándole seriamente hasta que salió de nuestra calle/territorio y se ha largado tal cual. Si tiene 'huevos' de volver, esperemos que se lo haya pensando muy detenidamente el si vale o no la pena.
Los que ya hablaban de lanzarle huevos a la puerta del vecino de enfrente nos vieron en el último momento, allí de pie con los móviles con cámaras preparados y las articulaciones listas para salir disparados lo bastantemente rápido como para darle alcance al correcaminos para preguntarle la hora.
Al final no ha habido huevos, en ambos sentidos de la palabra; que ya os vale, so mamones.
Tras esta maravillosa victoria, ya puedo decir contenta que
FELIZ SAMHAIN
¡Os hemos ganado, criajos mamones! Este año no me habéis jodido mi versión de la festividad, ni nuestras ventanas, persianas o paredes.
Si el año siguiente queréis repetir... ya sabéis... aquí os esperamos, mwojojojojo.
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