En mi familia es muy habitual que nos concentremos tanto TANTO en una cosa que a menudo, no es que haya que decirnos las cosas dos veces... hay que gritarnos las cosas cinco veces -
y ni así hay total garantía de que nos demos cuenta, ojo-. No es del todo el caso de mi madre y el mio, por parte de ella es que casi siempre está al otro extremo de la casa y o nos asomamos o no nos enteramos; por mi parte, porque casi siempre estoy con el mp4 enchufado y es asombrosamente fácil pescarme en un cuarto dando brincos y bailando o cantando. Diciéndolo rápido: que me pillan haciendo el gamba, porque yo más que bailar, interpreto lo que se me ocurre con la canción, y más que interpretarlo; directamente, lo vivo XP.
Porque si estoy metida en un videojuego, no es que me concentre tanto que no me entere; es que directamente estoy en plena euforia jueguil y si me llaman, respondo "un momentoooo!" o más típico de mí "Ahora no puedoooo!", porque si dejo algo a medias, luego no pillo el hilo o el ritmo y fijo que me matan al machango de la pantalla y tengo que volver a empezar una fase jodidilla. Mismo va para cuando tengo un libro en las manos; justo entonces no lo dudo, que me llamarán hasta para preguntarme dónde he puesto algo que no he tocado en la vida, y perder el hilo de una historia que estoy leyendo... eso sí que no.
Como iba diciendo:
En el caso de la parte de mi familia que porta el cromosoma
Y, sí que se meten en lo que están haciendo lo bastante como para que nos tengamos que asomar a repetirles tres gritos y ponerles mala cara. Y si se dan cuenta de que les estamos diciendo algo, ya podemos cantar la mitad del combate ganado; la otra mitad consiste en que se levanten y vayan a hacer lo que les hemos pedido, claro...
Que no es que les culpe, ni mucho menos, si cada cual es libre de hacer lo que le sale de las narices y entretenerse como quiera; la cosa jeringa cuando ocurren anécdotas como la que voy a relatar hoy, cosa que recordé el otro día cuando por mi cumple -
WEHEEE- salí con mis queridas niñas -
WUHUUU-, y me compré el Bayonetta -YIIIHA-(
no viene a cuento, pero si no lo digo, exploto XD ya haré reseña de este juego otro día; que me tiene enviciadísima). Hablando con la siempre genial
Loba, recordamos momentos en los que nuestra salud se vio un tanto amenazada y nuestros progenitores masculinos... como que o no se dieron cuenta o mentalmente estaban en Gallifrey contándole los mocos al Doctah cuando era peque-
si, chicas; mi padre también es fan de Doctah Who-.
El caso de ella fue peor, pero el mio fue simplemente de juzgado de guardia.
Localización: mi actual casa, hará unos años atrás
Edad de la afectada (
uséase; mé! (
'yo' en gaélico; para los ignorantes XD)): alrededor de los 16-17 más o menos
Situación situada: cuarto del ordenador a las 19:48 de la tarde, mi padre jugando al
Command & Conquer: Tiberian sun; es adicto a los juegos de estrategia en tiempo real (
siendo el Starcraft el único que nos gusta a los dos; porque a mi no me gustan los juegos RTS).
¿Qué c**o pasó?Pues verá su señoría:
Estaba mi señor padre tan contento y entretenido conquistando nosequé area del mapa, en los altavoces resonaba que-te-cagas la ensalada de tiros que se estaba dando con los comandos enemigos mientras trataba de infiltrar un espía por la parte inundada de la ciudad que rodeaba el campamento enemigo y eso le daba -aparentemente- una buena posición estratégica para defenderse. (
No me gustarán los joíos juegos estos, pero cuando no presto atención se me suelen quedar estas cosas... aparte, se pasa el rato diciendo en voz alta las cosas que le salen mal cuando las va repitiendo hasta que salgan bien :/ )
Porque soy muy curiosa, me gusta ver a otros jugar a menudo, y aconsejarles cuando hace falta -
aparte de que estaba aburrida como una boba, claro... -, se me ocurre sentarme a su lado; y estaba presente la única silla disponible y encima abierta.
Tratábase de ESTE HORROR que tengo clarísimo que me odia y yo a ella; hay odio mútuo, que bonito... puaj...
eso sí; la de mi casa era en azul con rayas blancas, y encima metálica en vez de maderaSe puede imaginar lo acontecido en aquel momento; pero no fué un rato después, o siquiera un par de minutitos tras sentarme...
que va...
para nada...
...la muy p**a se desfondó JUSTO CUANDO YO ME SENTÉ! y porque no escarmiento, ya se me plegó una vez que la aparté y me majó una mano; ya me tendría que haber dado cuenta entonces de que me odiaba y que yo pasaría a detestarla también.
Pues, repito, la jodía tela se rasgó por completo -y eso que estaba bien, no tenía ni magulladuras ni rascaditas siquiera y la cremallera estaba en óptimas condiciones-; se rompió porque sí, y mis posaderas dieron con el santo suelo, ahí dentro metida. Imagínemme metida en esa silla, con las rodillas dándome en la boca, las piernas medio trincadas entre la parte superior de la X y la postura incómoda, los brazos encima de las barras donde se sujeta la tela y el culo en el fondo.
Total, que no podía salir; lo intenté aún así, como tres o cuatro veces, giro la cabeza hacia mi padre, que está a menos de medio metro de mi, Y NO SE HA ENTERAO! le digo un par de veces "pst... oye... chaachoo..." y nada, cero, rien de rien, ceren patateren, mierduska para mi soliuska y caca de la vaca en general. Pues como puedo me cruzo de brazos y le miro mal, a ver si se da cuenta porque es obvio que diciéndoselo yo, no se va a enterar; menos en plena batalla por derrotar a la
Hermandad de Nod, así que voy lista, joiga.
Pasan cinco minutos...
Pasan diez...
Pasan quince...
Y en esto que le da un aire, y gira la cabeza hacia mi, DURANTE UN SEGUNDO, y volviendo la vista a la pantalla, surge la siguiente conversación intelectual:
Rolf (
es el nick de mi padre): ¿Qué haces ahí? *
Sigue jugando; le falta por derrotar al general Slavik...*
Zan: ...tomar el fresco, ¿no te jode?...
*
Sigue jugando, el tío... no, no se ha percatado del tono sarcástico de su tierna retoña*
Zan *
más cabreada aún que antes y todo*: ..........¡PERO SÁCAME DE AQUÍ, CARAJO!
Rolf: ah, ¿qué no puedes salir sóla?
Zan: ...aparte de que 'no'; a estas alturas se me han dormido las piernas, coño...
Al fin pone la pausa y se decide a tirar un poco de mi para sacarme... ya luego ni pregunta si estoy bien ni hostias; sigue jugando... ¿no te jiba?
Hoy día está enviciado al
Dawn of War; por mi, estupendo, y la mierda silla aquella fue llevada a la finca de mi abuela; y cada vez que la veo me dan unas ganas de patearla que pa qué... y no me he vuelto ni a sentar en ella ni a apoyar en ella, ni a sacarle el polvo tan siquiera XP.
Total; queda claro que frente a un buen juego RTS, una no puede competir XD.
Pero hazme caso, leñe! como me vuelvas a dejar quince minutos empotrada en una silla infernal como esa tan digna de un catálogo de Ikea, los RTS -Starcraft incluído, por mucho que me duela...- salen de esta casa por la ventana pa fuera!
Besines y hasta otra!